El concepto de enfermedad cambia completamente al conocer las primeras tres leyes de Hamer. Las enfermedades no son algo aleatorio, sino programas biológicos especiales activados por conflictos emocionales intensos. La primera ley explica que un evento traumático vivido en soledad genera un «conflicto biológico» o bioshock que incluso puede observarse en el cerebro. La segunda ley describe que, tras resolver el conflicto, el cuerpo entra en una fase de curación con síntomas específicos. Por último, la tercera ley relaciona diferentes áreas del cerebro con ciertas enfermedades, dependiendo del tipo de conflicto y los tejidos afectados. Esto me hace replantear la enfermedad no como un enemigo, sino como un proceso natural del cuerpo para adaptarse y sanar.