Considero que mi cuerpo actúa como un reflejo o mensajero de esas heridas emocionales profundas que no he expresado ni sanado cuando me muestra mi sobre peso. He encontrado que predomina en mi el cuerpo de abandono. Comencé a hacer conciencia de ello y encontré que hace 10 años (a mis 32) fue cuando tuve la pérdida de mi segunda hija. No había sido consiente de que yo sentía que ella me había abandonado, porque no podía quedarse, su misión se cumplió con el tiempo que ella estuvo conmigo. Y así lo he visto desde ese momento, sin embargo, no pensé que yo lo viera como abandono. Pero los tiempos me dicen que así ha sido.
También encontré que cuando era muy pequeña, sinceramente no estoy segura de la edad, pero sí recuerdo estar muy chiquita, mi papá (por su alcoholismo) llegaba a dejarnos por varios días. No sabíamos nada de él. Incluso a veces en vacaciones, cuando íbamos a la playa, se nos desaparecía casi por todo el tiempo que durábamos en las vacaciones. Y muy probablemente durante el embarazo, mi mamá se pudo haber sentido de la misma manera.
De igual forma, en muchísimas ocasiones me sentí olvidada por mi papá, ya que nos dejó fuera de la escuela a mi hermana y a mi muchísimas veces. Solas fuera de la escuela, ella y yo esperándolo a él mientras andaba con sus amigos o con sus hermanos bebiendo hasta olvidar que nos encontrábamos fuera de la escuela esperándolo.
En cada una de las clases he encontrado detalles particularmente reveladores para mi, y que se que no todo ha sido malo. Más bien todo esto me ha mostrado muchas cosas buenas en mi vida. Por ellas he llegado a estar donde estoy ahora.
Gracias Gracias Gracias!